This is the end

Esta es muy probablemente la última de las entregas desde las indias orientales...
La cena de restorán cuico Thai, el Elefante azul , fue excelente; muchos tragos pero cierran a las 12:30 así que hubo que virarse. Otra cerveza en un bar de Khao Sarn , la calle donde estoy alojando, y esto ha acabado.
La mañana empezó a las 12 bajando una petaca de ron como desayuno con mi amigo Andi. Después desayuno propiamente tal y luego shopping con mi socio, yo buscando zapatos porque con las puras chalas voy a hacer el loco en Europa donde la nieve es lo que predomina en la víspera de navidad.
De puro garganta de lata me senté hace un rato a tomarme una última cerveza en el bar afuera de mi hotel, pero como estaba a la sombra (todas las luces apagadas, la noche termina a las 1 en esta parte de la ciudad) me comieron los mosquitos. Espero no haberme agarrado ninguna barbaridad del tipo dengue o malaria... en un par de días lo sabré...
Bangkok es la ciudad del pecado y anoche tuve una muestra de la oferta que tiene esta ciudad. Primero un show de "Ping Pong" donde mujeres muy entrenadas hacen trucos hilarantes con su sexo: reventar globos con dardos propulsados por una serbatana insertada Uds. saben dónde, una girlanda de flores saliendo de ahí mismo, apagar las velitas de una torta de cumpleaños con la misma serbatana, tocar una niña un pito y otra la corneta con lo mismo, fumar dos cigarrillos a la vez, de nuevo con el asunto... etc.
Depués un amigo taxista me llevó a un bar donde tenían 35 mujeres sentadas en un lado de la sala, bajo luces intensas... mi amigo me explicó que por 2500 Baht (como 30 lucas) me podía llevar a cualquiera por la noche. "No problem", me indicó. Mejor le pedí que me llevara a un buen restorán callejero donde disfrutamos de dos excelentes Tam Yam por dos lucas.
Terminó mi noche tipo 3 de la mañana y como a las 11 pude encontrarme con Andi. Nos bajamos la botella conversando acerca de las aventuras en Tibet y la vida en general.
Esta ciudad ha sido un regreso al nublado tropical donde hace calor húmedo y no se ve el cielo... ayer pensé en cambiarme a otro hostel donde tienen piscina y así podría pegarme el primer y último remojón antes de abandonar estos lares, pero al final me dio lata y pensé que igual no tendría tiempo, y no me equivoqué.
Mañana salgo del hotel tipo 10 para estar en el ariopuerto tipín 11 para volar a las 13.
Son 11,5 horas de vuelo directo y tal vez pase una noche en Munich con mi buen amigo... No toma cerveza pero sí le hace al fuerte, así que igual que podemos mandarnos la buena tranca de celebración del final de mi jornada...
Se acerca navidad y no puedo evitar sentir lata de tener que partir de este fantástico lado del planeta. Esta ha sido una experiencia estraordinaria, a no intentar en casa.
Chaito.

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