Saiyén Yunguó, Salam Ailaicúm Pakistán!!
Me encuentro ahora en Gilgit, Pakistán.
El lunes fui a primera hora (abren a las 10:00) a la oficina de turismo a recoger las cosas que había enviado por correo, y como los buses a PK salen a las 10, no alcanzaba a salir ese día, por lo que tenía considerado pasar un tranquilo día en la ciudad, enviar a Chile algunos libros y ropa no necesaria, tal vez comprar algo de jade (de jade gastar plata!!) y comprar mi pasaje para el día siguiente. Mi visa expira ese mismo día, pero espero que no me hagan demasiado problema...
En la oficina me dicen que también hay un bus a las 13:00. Tengo tres horas. Vuelvo al hotel, separo las cosas para enviar. Armo la mochila. Taxi al correo. Voy al mostrador. El escritorio del centro, me dicen. La niña está ocupada, así que para ganar tiempo desembalo todas las cosas de la caja y las pongo sobre el escritorio. "Para dónde", me dice. "Chile", respondo. "Segundo piso", contesta. Vuelta a meter las cosas en la caja. Finalmente envío mis cosas, taxi de regreso al hotel. Recojo la mochila, y al Terminal Internacional. Compro mi billete. Son las 12:30.
En el andén me encontré con mi amigo Rafael que resulta que viajaba en el mismo bus, pero se baja en el Lago Karakul. El bus partió a las 14:30, dos metros de cajas sobre el techo, 5 filas de asientos ocupadas con más cajas adentro, la mochila de Rafael, debajo de todas las cajas.
Se bajó Rafael, y un par de horas después llegamos a Tashkurgan, pequeña ciudad donde está el último puesto aduanero chino. Jeff, otro inglés, iba en el mismo bus y tiene la guía de Pakistán. Sumamos fuerzas. Ahora soy yo el que habla chino.
Al día siguiente el bus sale a las 10:30. Avanzamos 3 cuadras y entramos a la aduana. Abren a las 11. Los trámites de los pakistaníes paqueteros demoraron hasta las 12:00, re-cargar el bus tomó hasta las 13, como a las 13:30 partimos.
Horas después cruzamos la frontera. Como a las 4 hora Beijing, en el último día de validez de mi visa...
Llegamos a Sost, conseguimos un hotel, cenamos, con la mano, como debe ser (acá se come con la mano, usando un trozo de pan tipo panqueque -chapatis- como cuchara entre los dedos para llevarse la comida a la boca, con la mano derecha porque la izquierda es para limpiarse el pompis).
Al día siguiente minibus para Passu. Según la guía: 35 Rs (Rupias).
Le pregunto a un amigo que está cargando un minibus ya sobrecargado: "Cuánto a Passu?"
- "50".
- "40?"
- "Oh, sí, 40".
El minibus se llenó y nos quedamos abajo. Otro amigo, de otro minibus que tiene espacio me dice:
- "A Passu? 200, 100 cada uno"
- "100? Te doy 50", respondo.
Deja las cajas y se baja del techo. Se me acerca como a 10 centímetros del rostro y me dice:
- "Mira, tú eres nuestro huésped", me sonó más como "rehén", "este es un transporte privado, sólo para ti, 100 Rs no es mucho dinero. Subes?" Me sonó como una oferta que no podía rechazar.
Llegamos con Jeff a Passú , nos alojamos en el "Passu Inn", almorzamos, hicimos una caminata a los glaciares, dormimos y al día siguiente amaneció nevando suavemente. Como a las 10 paró así que partimos al puente colgante . Guau!
Volvimos, almorzamos rápido y agarramos un minibus a Hunza para luego tomar otro a Gilgit. Poco antes de llegar a Gilgit, mientras caía la noche me acordé de algo que me comentó otro viajero en Sost: en Gilgit ha habido problemas entre dos facciones religiosas, así que hay toque de queda a partir de las 15:00, y nadie puede salir de los hoteles...
Chucha! Necesitamos un plan de acción para la llegada al pueblo. Le pido la guía a Jeff. Ubico el hotel donde nos vamos a quedar. No queda cerca del terminal de buses. Propongo pagarle al chofer del minibus para que nos deje en la puerta del hotel, o conseguir un taxi lo más rápido posible a la llegada.
A la entrada del pueblo, chicanas de velocidad de la ?policía?, garitas tapadas con sacos de arena. Después de tres chicanas nos detiene una pareja de militares. Ah! Turistas! Pasen! Pasamos. De pronto el chofer se detiene al lado del camino. Nos pregunta dónde vamos. "Al Madina Hotel", digo. "Ud. nos lleva y nosotros le pagamos. Ningún problema". Nos explican que el toque de queda es a las 7, que son casi las 6 y si nos llevan hasta allá el chofer no alcanza a salir antes del cierre, así que tenemos que tomar un taxi. "Taxi??? Y dónde encuentro un taxi a esta hora???", digo. "Aquí, me dice, abre la puerta y ahí estaba un utilitario Suzuki que nos cobraba 50 Rs por llevarnos.
Partimos en el taxi. Calles desiertas, oscuras. Jeff había guardado su guía así que no pude seguir la ruta en el mapa del pueblo. Controles, cálidas y sinceras sonrisas de los militares. Llegamos al final de una calle sin salida. El chofer se detiene y nos dice: en ese callejón, ahí está el Madina Hotel. Miro por la ventana. Callejón oscuro oscuro. No se ve nada. "Jeff, pasa la guía", digo. Veo el mapa. El Hotel queda en un callejón al lado del mercado NLI. "Qué es eso al frente?" le pregunto al chofer. "El mercado NLI", me responde. Correcta la respuesta. "Lo que pasa es que en invierno hay problemas con la electricidad en el lado norte del pueblo, y por eso no hay luz, pero el Hotel está ahí", agrega. Bajamos las mochilas, pago y le pregunto si nos puede esperar, por si está cerrado o algo. Le ordena a su asistente que nos acompañe con la linterna. Nos muestra la puerta, tocamos, abren. Hay camas. Le doy su buena propina al amigo, apretón de manos y entramos al patio del hotel.
Hoy es Eid: fin del Ramadán, así que es feriado en Pakistán. Las calles llenas de negocios están desiertas, pero el dueño del Hotel tiene la tradición de todos los años en el Eid invitar a todos sus huéspedes a almorzar a su casa.
Es así como hoy Jeff, Mathieu, Ruben (dos belgas que también están en el hotel) y yo almorzamos con un amigo que trabaja en el hotel, el dueño y su primo, en su casa, en el piso. La comida fue frugal (han tenido toque de queda por varias semanas y sólo hoy lo levantaron, así que no pudieron conseguir mucha variedad en la comida), pero sabroso y con el gusto de "hecho en casa" que sólo las madres saben poner.
Mañana parto para Chilas a ver los petroglifos y después comenzar a acercarme a India.
Imubarak! (Feliz fin de Ramadán!)
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