Estamos en Lhasa!!
Los paisajes, impresionantes... quebradas enormes, paisajes alpinos, paisajes de otro mundo, gente colorida y muy amigable, templos, pero sobretodo, la aventura de enfrentar una expedición con otras 5 personas que no conoces bien, y que tienen sus sorpresas...
La historia es larga pero les puedo contar que Hope, la escritora que conoce las vidas pasadas de la gente, resultó ser un imán para los problemas. Sumado a eso, la mitad del tiempo con un carácter de niña de 8 años, la convivencia en el grupo se volvió muy difícil, y en su segundo arrebato, en su segunda amenaza de bajarse del auto y seguir sola, nadie la detuvo, y ayer la dejamos.
La primera vez que amenazó con abandonar fue después de una turbulenta noche, donde fue la iniciadora de una cadena de hechos que terminó en nuestro guía agarrándose a cornetes con el responsable de un hotel de mala muerte que se anduvo poniendo más espeso de lo tolerable (en todo caso a la gente acá le encanta agarrarse del moño). La mañana siguente la convencí de no abandonar, pero le pedí que mantuviera un perfil bajo porque ya no le quedaban amigos en el auto (a esas alturas yo era el único que la toleraba, principalmente porque soy el único que no habla chino).
Al día siguiente, en un pueblo perdido en medio de la nada, en un hotel de mala muerte, fue la última en dormirse, y dejó prendida una vela sobre el televisor porque necesitaba luz para poder encontrar el interruptor de la pieza, por si necesitaba ir al baño en mitad de la noche.
Lo que pasó es que en mitad de la noche la vela se acabó, y comenzó a incendiarse el televisor debajo... David se despertó y logró apagar el fuego. Hope se rió y dijo Uuuuh!.
Casi nos mató a los tres esa noche, y fue imposible hacerle reconocer su error y menos aún pedir disculpas por su negligencia. En vez de eso le echó la culpa al dueño del hotel que puso la vela ahí, y después nos repartió a nosotros la responsabilidad por no haber nosotros apagado la vela antes. Después hubo un lío con la plata que se le dió al dueño del hostel en compensación y eso fue el colmo. Todos la querían puro dejar ahí y que se las arreglara sola. Era evidente que ya no era bienvenida y amenazó con dejarnos. Nadie la detuvo, y profiriendo amenazas de escribir artículos en contra de todos, se quedó con sus maletas en el restorán. Por alguna razón terminé teniendo yo la culpa de todo (según Hope), así que mañana se debería publicar en algún diario o revista de China un artículo acerca de lo malo que soy. Los gringos dicen "no existe tal cosa como la mala publicidad". Así que probablemente dentro de los próximos días me haga famoso... ;-)
Un día antes de lo presupuestado dejamos a Hope. Se supone que ella venía sólo hasta Lhasa y la tuvimos que dejar en un pueblo a 4 horas de acá. Anoche le envió un mensaje de texto a Andi diciendo: "El auto en que voy acaba de pasar el jeep de Uds. Voy a llegar primero a Lhasa Ja Ja Ja." Mala onda.
Cambiando de tema, la llegada a Lhasa fue impresionante. La ciudad está a 4600m de altura (y se nota), y para llegar hay que pasar un collado a 4900 y algo metros.
La ciudad en sí no tiene una tremenda mística como se podría imaginar. Sin embargo el Potala es impresionante y omnipresente (se ve desde casi toda la ciudad). Lo que sí te llega fuerte es la gente. La multitud de peregrinos, en sus ropas multicolores y de lana de yak, las prostraciones, el olor del incienso y de las velas de grasa de yak que inunda la mayoría de las calles...
En un rato más vamos al templo de Sera. Se supone que es menos turístico y más tranquilo. Además como a esta hora se juntan los monjes a jugar a la discusión.
Mañana por la mañana abandonamos Lhasa para enfrentar el camino menos frecuentado: la ruta a Ali. Nos acaban de decir que el camino es ahora el mejor de la región, y que la mayoría de los ríos tienen puentes??!!
Vuelvo a estar desconectado por un tiempo.
Espero tener anécdotas más alegres para la próxima.
Que estén bien!
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