Llo-viendo

Hoy está lloviendo un poco más fuerte en Dali.

Antes de ayer, en Kunming, mi destino obligado era el barrio musulmán. Lleno de boliches, excelente comida, muy interesante, para ver gente distinta. El tren expreso llegó a las 5:30. De la mañana. Dejé la mochila en la custodia, y a recorrer las calles.

No había mucho que ver a las 6 de la mañana. Simplemente otra ciudad, más o menos grande. Voy hacia el barrio musulmán en busca de un buen desayuno. En lugar de barrio musulmán, me encontré un sitio eriazo. Sólo dos casas se habían salvado de la demolición, pero no por mucho tiempo, creo.

Por la tarde me dirijo a la estación de buses para venir a Dali. No quedan buses de día, sólo el nocturno. Cama.

Ya había visto esos buses, y se veía horrible. Son tres filas de literas, un bus no muy alto. Y bueno, me dije. Seguiré durmiendo en medios de transporte colectivo...

Con 4 horas que matar antes que parta el bus, encontré un bar con terraza.

-"Una cerveza por favor", digo en mandarín.

-"De inmediato", me responde la mesera, y me trae una cerveza de 640 ml, helada. Genial.

Comí y me tomé una segunda cerveza. Camino a la estación, me hice un masaje de espalda con una china ciega. Estupendo.

Me subo al bus, me acuesto en mi litera. Me dormí de una.

A medianoche me despierto: "la segunda cerveza". Miro para atrás en el bus, no hay baño. Miro para adelante, no hay baño. La segunda cerveza. Mala idea.

Por delante tenía 5 o 6 horas de ruta. Sin baño. Pienso en mi botella de agua. No sería la primera vez que orino en una botella. La botella está llena. El bus no tiene ventanas. 5 o 6 horas...

Y de pronto, de la nada, una estación de servicio y el bus para. Creo que mi vejiga tiene poderes sobrenaturales... Lo único malo es que el bus paró otras 10 veces durante la noche...

Me desperté en Dali como a las 6 de la mañana. Saco mi mapa y no cacho nada. Busco nombres de calles, pero ninguna de las que veo están en el mapa... Paro un taxi, le muestro el nombre del hostel, me dice que me baje. Paro otro taxi. Y ahí entendí. Estaba en Dali City (Xiaguan), no la Antigua Dali, que era donde iba. Media hora después y 50 yuanes menos llego a Dali. El pueblo es encantador. El festival de la artesanía.

Dejo mis cosas en el hostel, visito las tres pagodas, camino de vuelta a la ciudad. Me topo con un mercado local-local. La cantidad de colores, olores, rostros, vegetales, animales... por fin estoy fuera de la China de las grandes ciudades. Pasa un niño y me dice "Hello!" . "Hello", le contesto.

Trabajaba en una de las cocinerías del mercado. Entro, tomo asiento.

-"Qué se va a servir" me pregunta el cocinero.

Miro mi diccionario y espeto "pollo salteado con tallos de bambú".

-"No hay", me responde.

-"Tallarines", digo.

-"Tallarines", grita el cocinero y se pone a trabajar.

Sentado en mi imposiblemente pequeña silla china, intercambio miradas con la gente, y espero mi plato. Tallarines. Seguro que me van a traer un bol de tallarines blancos, pienso. Y llega mi plato. Sopa de tallarines, con chicharrones, verduritas, ligeramente picante. Deliciosa.

Para los que no lo sepan, me encanta la sopa de tallarines.

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