Ironman France - Nice 2013
Hace un poco más
de un año decidí correr un triatlón: aprender a nadar, arreglar la bicicleta y
ver qué onda. 18 meses después ya no nado a lo perrito, me compré una bici nueva
y acabo de terminar el Ironman de Niza. 3.8km de nado, 180 de bici, 42 de trote.
Mi primer triatlón
fue el “Bananaman” en Septiembre 2012. Las distancias 800m, 30km, 7 km, mucho más
cortas. El cuento es que me gustó. Me gustó mucho. Me gustó tanto que 15 días después
corrí uno de “distancia olímpica” (1600m, 40km, 10km), y me reconocí
enganchado. Lamentablemente Septiembre es otoño acá en Inglaterra, y la
temporada de Tri llegó a su fin. El plan entonces es entrenar bien durante el
invierno: mejorar el nado y la bici, y hacer una buena temporada 2013.
Esa era el
plan, hasta que en diciembre 2012 me dio la indiada y me inscribí en el Ironman
de Niza. La natación es en mar (yo nunca había nadado en el mar), la bicicleta
es en cerro (total 1800 m de ascensión, como subir a Farellones 2 veces) y el
trote es plano, así que debería andar bien. ¡En teoría!
Como el nado
es mi punto débil (correr: puedo, bicicleta: tengo, nado: poco), enfoqué mi entrenamiento
en natación de distancia, aplicando un esquema parecido al que usé para entrenar
mi primera maratón. Pero otra cosa es con guitarra, y me lesioné: me agarré una
tendinitis al hombro izquierdo, así que pasé diciembre y enero en recuperación.
Febrero mejoró un poco, y en marzo empecé el programa de “aprenda a correr un
ironman en 3 meses (*)” (llame ya!).
El
entrenamiento fue duro. Eso que hice la opción “ejecutiva”, igual son 16 horas
de entrenamiento a la semana. Eso encima de las 48 horas de pega y 10 que paso
arriba del auto, la vida social se redujo a cero. Pero hice la tarea, aprendí a
pasar 6-7 horas arriba de la bici, nadar 2 y más km sin parar, y correr ”pre-cansado”.
El día de la
carrera, el 23 de Junio 2013, a las 5:45 de la mañana figuro en el corral de
las bicicletas preparando mi máquina para la hora de la verdad. Somos sólo yo,
mi bicicleta, y 3000 otros hombres y mujeres en la misma.
Primera
tarea: ponerle aire a los neumáticos. Un colega se entusiasmó mucho y reventó
una cámara 10 minutos antes de la partida.
Segunda
tarea: poner las botellas de agua en sus jaulas. Voy a correr con 3 botellas
porque va a hacer calor.
Tercera tarea:
ponerse el traje de neopreno y dirigirse a la línea de partida en la playa. ¡Casi
se me olvida llevar los lentes de natación!
3000 corredores
en la playa listos para partir. Me dan ganas de hacer pipí. Normalmente los
triatlones parten “en el agua”, así que se puede vaciar la vejiga “como en la
piscina”, pero este es “a la australiana”, con la partida en seco. Faltan 5
minutos. Sacarme el traje y buscar un baño no es opción. Así que como hombre
grande que soy, me hice. De hecho, los atletas de alto nivel hacen arriba de la
bicicleta o corriendo. Eso es como mucho para mi, pero hacer en el traje lo encontré
más justificable, así que qué tanto.
En sus
marcas, listos, ¡ya! Y 2999 personas se
tiran al agua. Como yo soy nuevo, y no le quiero ganar a nadie, decidí partir a
la cola, y ahorrarme los codazos y patadas que son inevitables en la etapa de natación
si partes primero o en la mitad.
A los pocos
minutos alcanzo el choclón, o mejor dicho, a los primeros cansados. Mi navegación
va bien: mantengo un curso derecho a la primera boya, eso que ¡es sólo mi
tercera vez nadando en el mar! La mayor parte de mi entrenamiento ha sido en
piscina, y sólo unas 10 veces habré nadado en “aguas abiertas”, pero siempre en
lagunas, ¡nunca en el mar!
El día de la
carrera fue el domingo 23. El viernes 21 por la mañana fui a la playa, y nadé
por primera vez en agua salada. Nadé hasta la boya de los 300m, y allá había una
lancha de un auspiciador donde te daban un vasito de té y un collet de
recuerdo. Volví a la playa y descubrí que el agua salada y la arena me hicieron
un tremendo raspón en el cuello donde termina el traje.
El sábado 22
por la mañana vuelvo a la playa. Me puse vaselina en el cuello, me tire al
agua, nadé a la lancha, tomé té, me dieron otro collet y volví a la playa. La técnica
mejoró mucho. ¡Creo que estoy listo!
Volviendo a la
carrera, muchas cosas pasan en 3800m nadando. Una mina me pasó nadando por
encima, otro competidor nadó a la par conmigo la mitad de la carrera nadando “pecho”,
la lengua que se me caía de tanta sal, pero llegué de vuelta. Terminó la 1ª etapa
y ahora a la bici. El sentimiento de “vamos bien” era fantástico.
Llego a los
corrales de las bicis, y de las 3000 quedan como 20. Una de esas es la mía. Soy
colista pero poco me importa porque como dije antes, mi idea es terminar la
carrera, no ganarle a nadie.
Y empiezan las
subidas, y me di cuenta que mi bici no está hecha para la montaña. Pero igual pasé
a 1, 2… según la clasificación final subí como 10 puestos entre el nado y la
bici, ¡pero parecieron 12! El primer detalle memorable de la bici es cuando llegué
a la punta del primer cerro. Ascensión continua desde 200m sobre el nivel del
mar, hasta 1089m en la cima. Creo que fueron como 1 ½ horas pedaleo non-stop.
En la subida pasé a por lo menos 5. Y llegué a la cima solo, y del otro lado,
una bajada en línea recta de 1-2km en medio de un campo de lavanda. La euforia
me agarró del cogote y lo único que pude hacer fue gritar mi felicidad al
viento y las montañas.
El resto de la
carrera fue más bajadas y subidas, pero más cortas, y fue casi sin incidentes,
excepto que en una curva el asfalto estaba resbaloso y terminé chocando de lado
contra un muro de contención, pero nada grave, sólo un raspón en el pernil.
El paisaje de
la costa azul es maravilloso; los bosques, valles, pueblos por los que pasamos,
hicieron de la etapa bici lo más lindo del día. Y llegué de vuelta a la playa. Pasé
otros 3 o 4 ciclistas en la recta final, dejo la bici y parte la maratón.
Literalmente.
El tema aquí es
que yo ya he corrido un par de maratones, así que “conozco la distancia”, y sé
que, por último, puedo caminar los 42km e igual llego. Así que me lo tomé con
calma. Mucha calma.
Mi primera maratón
la hice en 5 horas en el 2009. Mi mejor tiempo fueron 4 horas en 2011. Esta me tomó
5h45min, y creo que caminé la mitad. Hacía calor, mucho calor. Gente corría más
rápido, ¡gente corría más lento de lo que yo camino!
La maratón se
corre en la costanera donde la distancia entre una punta y la otra son como
5km, osea ir al final y volver son como 10km. ¡Repita 4 veces y listo! La
primera vuelta la hice a buen ritmo, la segunda menos, la tercera aún más
lento, y la 4ª rápido de nuevo.
Y llega la
recta final. Y entro al pasillo con graderías a la derecha y a la izquierda, y
chiquillas con pompones de cada lado de la línea de meta.
La felicidad
del momento es imposible de explicar. Saludo a la gente de la izquierda, de la
derecha, le doy la mano a un anunciador, de doy la mano al otro, extiendo mis
brazos como alas y llego al arco que marca la meta, y bueno, el resto es
historia.
La lista de
gente que me inspiró y me apoyó es larga, así que no voy a nombrar nombres
pero, están los del Desafío de los Volcanes, los de Florianópolis, los de Chile
Chico, los de la office de aquí y de allá, los Chasers, y por su puesto mi
linda familia que me compró mi primera bici, que me enseñó a nadar y que me apoyó
y ayudó en los últimos detalles de esta linda aventura.
Mauricio “Ironman”
Saldias.
P.D.: ¡Ya me inscribí
para correrla de nuevo el próximo año!
Nota:
(*) Fuera de
broma el entrenamiento para un Ironman toma mucho más que 3 meses, pero son los
últimos 3 meses antes de la carrera cuando se sube la intensidad hasta llegar
al punto de estar preparado. El entrenamiento para Ironman no se debe intentar
sin tener una condición física de base que permita resistir el rigor de esos últimos
3 meses.






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