- Y que será de Mauricio?

- Sipos, hace harto tiempo que no se sabe nada de él, nocierto?
- Lo que pasa es que se olvidó de los amigos.
- Pero claro pos, ahora que está viviendo en Londres, se lo debe puro pasar en las tremendas fiestas, conociendo gente famosa, y tal, y no se acuerda que lo invitábamos a tomar once o de los asados con cuota…
- Ingrato.
- La pura verdad.

Noooooooooo!!!!!
Nada que ver!!!!!
Oh mai god!!!!

Es verdad que hace muuuucho tiempo que no gasto las huellas digitales con un par de historias para El Respetable, pero de tener excusas, las tengo.

Les cuento: en lo laboral, el proyecto que me trajo a Reading nos ha tenido a todos en el equipo (40 y tantos) trabajando 12 y más horas diarias, de lunes a lunes. En la casa todavía no vienen de VTR a instalarme el triplepack, y en la oficina no me puedo meter a Feisbuc ni al Blog, ni aunque tuviera el tiempo…

Aventuras? Pocas, pero buenas:

A ver, hace como un mes, fui a Londres a juntarme con un amigo de Irlanda, pero que trabaja acá; terminamos carretiando en el sur de Londres, y a la hora del cierre de los bares (bien pasado medianoche), mi amigo me deja en la estación del tren para yo volver a Londres (y de ahí volver a Reading).

El andén está vacío, el de al frente lleno de gente. Me entra la duda. Será este mi andén? No hay nadie a quien preguntarle. Decido ir al andén de al frente a preguntarle a la montonera de gente de vuelta del carrete. Bajo al tunel que pasa por debajo de la línea, subo al otro andén, me acerco a un socio y le digo, “míster, los trenes a Londres son en este andén, o en el otro? (y al decir “o en el otro” apunto hacia el andén de al frente donde acaba de llegar un tren). “Yes”, me responde el amigo, “ESE es el tren a Londres”. Chuatas. “Sankiu”, le digo, y tan rápido como la caña me lo permitió, bajé las escaleras al tunel, subí las escaleras a mi andén… y el tren se había ido. Mala. Un poco más despierto, miro la tabla de tiempos que dice que el siguiente tren pasa en 1 hora. Mala. Trato de no quedarme dormido. Camino un rato. Salgo de la estación, vuelvo a la estación y me da hambre. Trato de comprar algo en la vendomática de mi andén, pero no funciona. Tengo MUCHA hambre. Miro el andén de enfrente. También tiene vendomática. Bajo al tunel, subo, me compro un par de chocolates, y cuando me doy vuelta para volver a mi andén, llega el tren. Chuatas. Me apuro a bajar al túnel, subir… y se me fue el tren. De nuevo!!!

Cuento corto, 1 hora después pasó el último tren de la noche, llegué a Londres como a las 4 y a una estación distinta de donde tenía que tomar mi tren a Reading. Me subo a un taxi, y no sabiendo si estoy a 2 cuadras o 2 horas de mi estación le digo al taxista que me lleve, plis. Media hora después llegamos, y me voy derechito a tomar mi tren que (yo creía) salían cada 10 minutos las 24 horas. Que no era el caso.

Como a las 6 de la mañana sale el primer tren. Me subo, partimos, y a los 30 segundos aparece el conductor revisando boletos. Le paso mi boleto. “I’m sorry”, me dice, “pero su boleto no sirve”. “Pero si es ida y vuelta”, le digo. “Sí claro, pero es válido hasta el último tren de la noche, pero no el primero del día siguiente, serían 20 libras sankiuverimach”. Que diablos. Pago. Quiero llegar a mi hoteeeeel, necesito dormiiiiiir (con mi amigo irlandés empezamos a piscolearnos a las 5 de la tarde, non stop).

El tren es el que para en TODAS las estaciones entre Londres y Twyford (pueblito al lado de Reading que es donde me estaba quedando en la época de esta historia). Cansado como estaba… como se podrán imaginar… me quedé dormido. Profundamente dormido al calorcito de los primeros rayos de sol del día… CHUCHA!!! (dígo para mis adentros) ME QUEDÉ DORMIDO!!! Levanto la cabeza y me doy cuenta que el tren está detenido, miro el nombre de la estación “Twyford”. Doy un salto y vuelo a través de las puertas del tren justo antes de que empiecen a cerrarse.

Después de varias horas de sueño reparador, a la tardecita le mando un mensaje de texto a mi amigo contándole de mi aventura. La de él no fue muy distinta: tomó un bus desde donde estábamos para llegar a su casa, pero se quedó dormido y se despertó en Escocia (o por ahí cerca), y también terminó llegando a su casa a la hora del pepino.

Muchos más carretes no he tenido, pero sí otro par de aventuras, pero ahora se me hizo tarde, así que hasta aquí nomás por ahora.

Prometo solemnemente que voy a tratar en lo posible de hacer mi mejor esfuezo por ojalá si es que se puede encontrar el tiempo de a lo mejor posible escribir de nuevo, tal vez contándoles de aquella vez que tratando de alcanzar un ferry me fui echando carreras por la campiña inglesa, yo en mi Yaris, y el socio de adelante, en un Yáguar XF, del año. Ganó el Yaguar pero la pelea fue dura.

Yanomás. Hasta la vista amigo lector. O “tatá”como decimos los ingleses (saaaaaaá).

M.

Comments

  1. Al fin idolooo, al fin de vuelta!!! Tus historias son como la Bomba 4 de la cuarta o los berrinches del chascon villegas en la tercera... IMPERDIBLES!!! Cumpa de a deveritas me reconozco un mauricio's blog adicto, seguiré expectante las nuevas historias del "beduino del mundo" saldias. Un abrazo a la distancia. Er Trompo.

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  2. Se te extrañaba... nada como esa ágil, natural y entretenida forma de contar las cosas... de verdad que nadie se te compara o como se dice por ahí "no tiene parangón!!".
    Concuerdo con este chiquillo de más arriba (Er Trompo que se hace llamar) me he vuelto adicta a tus relatos.
    Un fuerte abrazo y no te pierdas.... que el síndrome de abstinencia es juerte!!!

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  3. un yaris con un jaguar?...valorrrr

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  4. como siempre una muy buena historia, en realidad no esperaba menos, como siempre nos quedamos con gusto a poco... sera hasta la proxima

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